En estos años de “vida digital” (experiencia que va para los 10 años, ya que la primera vez que me conecté a Internet fue en 1994), no dejan de sorprenderme los estilos de comunicación que se da entre quienes trabajan con temas tecnológicos y quienes no.
El caso más reciente: la comunicación vía mail que he establecido con mis futuros vecinos a propósito de las mejoras al condominio. Uno de ellos trabaja directamente ligado con proyectos informáticos y se nota que “vive online”. Este concepto de “vivir online” significa para mi estar conectado constantemente con la Red, y se manifiesta en detalles tan chicos como manejar los códigos de respuesta, reenvío y envío de mails de una manera sólo perceptibles paraen quienes están familiarizados con el correo electrónico.
Así por ejemplo, estas personas son capaces de capturar sólo los párrafos sobre los que van a responder. Asimismo, en su conducta ubicua se nota su atención por el correo que les llega, a diferencia del común de las personas que sólo lo atiende cuando lo estima necesario u oportuno, y lo asume como una labor más: responder mails.
Se trata entonces de personas atentas a sus mails, capaces de responderlos interrumpiendo sus actividades o trabjándolos en parelelo. La dinámica que se produce es un poco esquizoide, nadie lo niega, pero lo cierto es que entre quienes la viven, se experimenta una sensación de conexión, globalización, y de un “estar ahí” que se maximiza con herramientas con listas de discusión y chat.
Quienes se comunican a través de sistemas de Mensajería Instantánea tipo Messenger, Yahoo, ICQ o AOL, manejan códigos y un lenguaje sólo entendible entre quienes son asiduos a estas herramientas. Es así como saben que para chatear es mejor escribir frases cortas que grandes párrafos. Ya han experimentado los desencuentros que ocasiona el chat debido a que la intención y tono de lo escrito no siempre se comprende de la misma forma entre Emisor y Receptor.
En efecto, el chat genera un ruido comunicacional que se produce por el mismo hecho de que permite la simultaneidad de la comunicación: Emisor y Receptor pueden escribir en paralelo, con lo cual la comunicación se fragmenta. Basta pensar en la forma en que los adolescentes escriben en el chat: como las palabras suenan y no como se escriben. Pero para quienes “viven online” conocer estos códigos es parte del día a día que se asume por el hecho de estar conectado.
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Hola Malisa...Te cuento que no me extraña nada la actitud del señor Melnick.Trabajé en su...
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