Leyendo el artículo de la revista norteamericana Educause, “A revolution in Knowledge Sharing” rescato dos puntos que dicen relación con el éxito de un proceso de gestión del conocimiento.
En el ensayo de Norris, Mason, Robson, Lefrere y Collier, se cita a Alfred Beerli, quien afirma que el conocimiento puede considerarse como el único recurso que crece en la medida que se comparte, transfiere, y gestiona hábilmente.
Precisamente, en la medida que se genera discusión en torno de un corpus cognitivo es que éste se retroalimenta y genera nuevas ideas y soluciones, pues es en la mirada de varios y no de uno solo, que el conocimiento puede enriquecerse.
Pero junto con compartirlo, su manejo y correcta gestión permite que no se diluya, pierda o quede entrampado sin posibilidad de perfeccionarse y actualizarse. Es por esto que en el resto del artículo “A revolution in knowledge sharing” se mencionan diferentes técnicas para administrar y acrecentar el conocimiento.
El otro aspecto a comentar se refiere a la capacidad de desprender o desarrollar los “learning objects” para su intercambio. En tal sentido, muchos “learning objects” se desarrollan sin que exista una arquitectura de repositorios o una arquitectura de aplicaciones suficiente que permita una forma de compartir el conocimiento de manera comprensible. Los sistemas de gestión del aprendizaje, los portales de empresas (como Intranets), las herramientas de manejo del conocimiento, necesitan que se estudie y examinen sus arquitecturas y vías de entrada para asegurar que éstas sean parte de una adecuada trayectoria de migración por parte de las instituciones que buscan desencadenar y encontrar el valor a través del e-knowledge.
De acuerdo con los autores, el e-knowledge se entiende como el conjunto de objetos de conocimiento (“learning obbjects”) y flujos de conocimiento que combinan contenido, contexto y su penetración en aplicaciones tecnológicas.
Sucede que para manejar el conocimiento eficientemente dentro de una organización parece de perogrullo contar con la infraestructura y red interna suficientes para que el conocimiento se desarrolle y crezca.
Sin embargo, no siempre es tan obvio este aspecto dentro de las empresas pues éstas suelen ser reticentes a invertir en tecnología que implique cambios tan fuertes como involucrar a todos los empleados en una nueva forma de almacenar, gestionar, organizar y compartir el conocimiento. Si bien las Tecnologías de la Información no son la panacea, la elección acertada de herramientas y plataformas tecnológicas resulta crucial si lo que se desea es “hacer correr” una suerte de red interna del conocimiento que cruce a toda la organización, al que todos tengan acceso y en el que todos puedan colaborar. Sin una instancia como ésta difícilmente la motivación de acrecentar el conocimiento pueda concretarse.
¡¡Muy buen Resumen!!
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¿qué debiésemos hacer?
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MD