Experiencias de usuario objetivas

0 PUBLICADO EN Arquitectura de Información EL 7 de Marzo de 2010

Corría el año 1994 cuando mi papá -atendiendo a mi insistente petición de reemplazar mi máquina de escribir electrónica por un notebook-, me compró mi primer computador personal y fue un laptop Macintosh. En la casa ya había la típica torre PC pero compartida por todos.

En la tienda Apple de la época donde me lo compró me lo configuraron para que cada que se encendiera el ordenador, éste me diera una bienvenida personalizada que decía: “Bienvenida Malisa”.

Recuerdo con gran cariño este equipo en el que trabajé toda mi tesis de grado. Si bien era un notebook de pocas pulgadas de largo, pesaba bastante. La batería era inferior y ocupaba el mismo largo y ancho que el teclado. La pantalla era en blanco y negro y la carcaza de color gris oscuro.

Este computador me acompañó también a mi aventura académica cuando me fui a estudiar un magíster en la Universidad Autónoma de Barcelona, en España. Me ayudó con los trabajos de mis seminarios. La garantía fue excelente, al llegar a BCN tuve problemas con mi pantalla y respondieron enviándolo a Suiza (según ellos) y en menos de una semana ya tenía mi equipo de regreso.

Pero llegada la hora de hacer la tesis de magíster, por razones de precio y memoria RAM, me recomendaron comprar un PC y para peor una torre.

Este fue el primer impacto a nivel de experiencia de usuario que sufrí en mi vida digital. De ese Mac delicioso en el que trabajaba con WordPerfect, pasé a un PC cuya interfaz no comprendía. Todos los botones estaban al revés, todos los cierres yaperturas de ventanas eran diferente, si hasta el teclado era diferente! Se generaban una serie de archivos temporales que no entendía…Vaya… qué desilusión. Que tontera la mía también de no haberme asesorado mejor.

Cuando me desprendí de ese Mac se lo vendí a una compañera chilena que lo adoró desde el primer momento también y cuando se marchó con él y su taquillero bolso me despedí casi como si fuese un compañero entrañable de toda la vida.

Sé que leer esto puede parecer exagerado, pero sé también que sólo los fanáticos de Mac pueden comprenderme.

Ahora todo pasa por nuestra curva de aprendizaje y nuestra flexibilidad al cambio y nuestro estilo cognitiva.

Con PC me acostumbré a trabajar con toda la suite de Office, incluido Outlook del cual hace poco me desprendí. Dicho cambio ha sido otro nuevo vuelco en la forma de trabajar los mails, contactos, notas, etc.

Hace un mes me compré un iPhone, porque salvo por los e-mails, la blackberry no me daba calidad de interfaz en sus prestaciones como yo quería. Este cambió impactó la sincronización con Outlook y opté por dejar el software de escritorio, por un sistema webmail como es Gmail; concretamente el que se usa en Multiplica.

La lógica de Gmail hasta ahora no la comprendo. Mi pensamiento cognitivo no opera bajo los sistemas de búsqueda, sino de navegación y creación de carpetas y subcarpetas que organizo y con gran gusto (tengo alma de bibliotecaria y deseo frustrado de diseñadora, tal vez por eso llegué a la arquitectura de información ;-) Para mi es incomprensible que en la lista de “Recibidos” esté el último mail en relación con un “Asunto” y que buscarlos por separados sea imposible, o al menos aún no logro configurarlos de esa forma.

En menos de 1 mes se me vinieron 2 grandes cambios a los que me ha costado acostumbrarme y donde me acuerdo de las quejas de mis padres cada vez que se enfrentan a su computador. El tema también impacta la productividad, ya que me considera bastante rápida para trabajar y muy multitask.

Primero la experiencia touch screen me costó mucho asimilar. Más que poco intuitivas, me costó comenzar a experimentar, atreverme a equivocarme, ya que en el mundo Microsoft viví traumáticas experiencias como marcar la opción “No” en vez de “Sí” para guardar un archivo de 1 mes de trabajo, sólo porque la disposición de los botones era exactamente opuesta a la que estaba acostumbrada con WordPerfect.

Fruto de este cambio a iPhone y dado un requerimiento, esta semana adquirí después de 15 años mi segundo Mac. Ahora el equipo es blanco en vez de gris, pesa 1/3 de lo que pesaba el equipo original. Las prestaciones son increíbles, el precio compite fácilmente con el valor comercial de cualquier notebook de sus características.

Y sin embargo, pese a este fanatismo, mi experiencia ha sido estresante. He tenido que volver a reconocer la lógica de despliegue de ventanas, de almacenamiento de archivos, de ubicación de botones, de lógica de navegación central para los comandos principales, en fin… me he convertido en un dinosaurio de la noche a la mañana.

Los chicos en mi oficina me ayudan con soporte, pero deben estar aburridos de mis preguntas obvias y de este “cacho” de mujer no nativa que tienen por jefa. Sin embargo, yo me pregunto si Mac es el rey de lo intuitivo a nivel de interfaz y usabilidad, ¿por qué una persona que trabaja con computadores desde 1989 y navega desde 1994, le está costando desaprender y volver a aprender? Ya no me achaquen la edad ;-)

La experiencia de usuario es relativa según cada persona, pero los estándares deberían ser los mismos y no pretender “innovar” en algo que debiera transformarse en estándares básicos de usabilidad. Aún alucino porque en el mundo ergonómico de los controles remotos aún no existe ese estándar generalizado y hasta mi hijo de 4 años se da cuenta y me dice “qué lesos los fabricantes”.

La lucha Apple/Microsoft y/o Mac/Windows nunca se superará, por ello confío que en nuestro trabajo como Arquitectos de Información, influiremos en que al menos los sitios web, las aplicaciones web-enabled, los programas OpenSource que estamos conceptualizando y diseñando cumplan con criterios básicos de lógica de despliegue a nivel de interfaz de manera que le facilitemos la vida al usuario y éste deje de sentirse tonto por no ser capaz de aprender en un pis plas cómo funciona un programa, cómo pagar una cuenta o cómo abrir un archivo.

Pretender inventar la rueda a esta alturas no sólo es pretencioso, es inútil. Y en estodispositivos móviles, VoD, videojuegos, ATM, sistemas de autoservicios, deberían sacar lecciones y aprender.

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Perfil

Malisa Gutiérrez
Socia y gerente general de Multiplica Chile. Consultora de negocios especializada en estrategia digital y arquitectura de información. Periodista, Universidad Diego Portales. Magíster en Comunicación Audiovisual, Universidad Autónoma de Barcelona. Es coautora del libro “Hacia la herramienta educativa universal: Enseñar y Aprender en Tiempos de Internet”, editorial Ciccus-La Crujía, 2000.

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