Estilos cognitivos, estilos y canales de comunicación

0 PUBLICADO EN Vida Digital EL 24 de Octubre de 2007

La reflexión que hoy quiero compartir claramente no sé si encaja en Arquitectura de Información, pero hasta que no tenga más comentarios de este tipo, no crearé la categoría que corresponde ; ) y que viene siendo algo así como comunicación digital.

Desde 1996 que uso el e-mail como canal de comunicación. Ese año llegué a estudiar a España y saqué mi primera cuenta de correo electrónico en Hotmail (cuenta que mantengo hasta ahora) con el fin de comunicarme con mi familia. De poco me sirvió, ya que en esa época mis amigos, padres, ni hermanos tenían una cuenta a la cual escribirle.

Al año siguiente me animé a chatear por primera vez, más por imitación de lo que hacían los chicos de pregrado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la Universidad Autónoma de Barcelona, donde estudié, que por una real necesidad de contactarme con mis amigos. De hecho, al principio y por un año sólo tuve a 1 amigo como contacto.

Ha pasado ya una década desde que hago uso de estos medios cuyo uso están archi extendidos hoy por hoy, pero cuyos usos no dejan de llamar mi atención, especialmente porque las connotaciones que cada persona le da al medio son diferentes.

Para mi los e-mails son verdaderas cartas -de ésas en las que uno se esfuerza por redactar correctamente, como si fuese una carta a franquear, pero que se decide enviar a través de Internet. Los correos deben ser contundentes en mi opinión en cuanto a contenidos y comunicar temas relevantes, no triviales, ni domésticos.

Pensándolos como “cartas a la antigua” es que me cuesta recibir mails donde el mensaje sólo está en el “Subject” o “Asunto” y donde en el cuerpo del mail no hay nada. Hablo de mails del tipo: “Mándame la propuesta” o “¿Tenemos reunión mañana?”.

Este tipo de mensajes me choca fuertemente en especial cuando veo que quienes me los envían están conectados a sistemas de mensajería como Skype, pero no usan este medio para ello. Este estilo suele llevarlo mi jefe y preguntándole por qué lo hace, me explicó que es para no interrumpir a cada rato a las personas por el chat.

Su estilo cognitivo y comunicacional claramente difiere del mío, ya que en mi opinión el hecho de estar en Skype es porque estamos disponibles para ser consultados; de lo contrario coloco mi estado como “No Disponible”. Sin embargo, comprender que ése es su forma de comunicarse, me ha desafiado a comunicarme con él del mismo modo.

Otra práctica que no deja de llamar mi atención es la de contestar por confirmar o agredecer algo con respuestas tales como “Ok” y sería todo, o “gracias!”. Poniéndome en el lugar de mis interlocutores intento también expresar mi agradecimiento a quienes así entienden se cierra una conversación.

Nunca dejaré de sorprenderme del uso que se hace del e-mail en modalidad de chateo. Me refiero a todos los hilos de comunicación que surgen a partir de mails, especialmente cuando intervienen varias personas. Mails tan laaaaaaaaargos que se llega a olvidar el contenido del mensaje inicial, y donde se asemeja mucho a una lista de discusión.

Hay prácticas que reconozco son útiles como colocar mensajes junto a nuestro nick al usar Messenger o Skype. Comunicaciones del estilo “Marcelo llámame”, “Estoy deprimida, no molestar” o “A full con el informe”, realmente me informan de lo que le pasa a mis contactos.

El uso de la mensajería para efectos del trabajo también es sumamente práctico en especial cuando nuestros interlocutores están distantes físicamente. Hay curriosidades en este sentido y una de éstas es como hay quienes prefieren escribir en vez de conversar usando el sistema de voz.

Es curioso cómo las personas cuando se tienen mayor confianza son capaces de pedir la charla por voz en vez de escribir. En mi caso, me acomoda prefiero conversar pues creo es una forma de comunicación más directa, que economiza tiempo y que evita la confusión que usualmente se genera de interpretar lo que escribimos vía chat.

El punto es ¿será posible llegar a estandarizar el uso y la forma de empleo de los distintos canales digitales? ¿o el sólo pretenderlo resulta impensable tratándose de la libertad que se asocia a Internet?

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Perfil

Malisa Gutiérrez
Socia y gerente general de Multiplica Chile. Consultora de negocios especializada en estrategia digital y arquitectura de información. Periodista, Universidad Diego Portales. Magíster en Comunicación Audiovisual, Universidad Autónoma de Barcelona. Es coautora del libro “Hacia la herramienta educativa universal: Enseñar y Aprender en Tiempos de Internet”, editorial Ciccus-La Crujía, 2000.

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