Conversando hoy con un compañero de trabajo, rememoraba el momento en que accedí por primera vez a Internet, la Red de redes como se solía llamar eufemísticamente por ese entonces. Le contaba que todo partió en la biblioteca de la Escuela de Periodismo de mi universidad (Universidad Diego Portales). Por ese entonces sólo había 1 computador conectado a Internet en toda la escuela y quienes nos conectábamos éramos observados como bichos raros por el resto de los estudiantes.
En mi caso en particular, fui fuertemente motivada por Mario Boada, profesor de la escuela que en vez de enseñarnos sobre Producción de Televisión, nos conquistó con la Web y sus parabienes. Boada fue pionero en Canal 13 en esta materia y fue uno de los impulsores del proyecto Internet del canal católico.
Para acceder a Internet en verdad había que tener ganas. En aquel entonces nos conectábamos vía Reuna y siempre estaba la duda si lograríamos conectarnos. Para ese entonces había que asegurarse las horas de sesión bien temprano en la mañana, llegando a las 8.00 horas a la facultad. Sí, porque éramos pocos los fanáticos, pero de los pocos, bien enchufados
Como mi colega Javier Fernández.
Las páginas (no sé si puede hablar de sitios web tal como los entendemos hoy en día) se componían básicamente de texto. Más del 90% del contenido era en inglés y tenía caracter académico. La información que circulaba por la red básicamente estaba orientado a la investigación universitaria. La conexión qué decir… era lenta, y en la medida que se descargaban las páginas, íbamos cultivando la paciencia y tolerancia a la frustración
.
Este año que termina ya se cumplen 10 años desde que estoy en línea. Podría parecer poco, pero para la historia Internet es un tiempo considerable. En lo personal y profesional, la llegada de Internet en mi vida ha representado más beneficios que desventajas, sobre todo en el aspecto comunicacional. Me ha permitido estar en contacto con familiares y amigos que viven lejos. Asimismo, y fuertemente, me ha servido en mi aprendizaje ya sea a través de conocimiento que puedo elaborar a partir de la información que obtengo, como de los distintos puntos de vista que ofrecen profesionales de otras disciplinas en torno de intereses comunes como es la Arquitectura de Información.
Quien habría pensado que por pensar a un profesor que parecía chiflado hoy por hoy viva del diseño web y del desarrollo de sitios y aplciaciones en Internet.
Los Test de Usuarios consisten en una herramienta cualitativa que permite conocer el estado y calidad de un sitio o aplicación web a partir de la experiencia e interacción de los usuarios. Desde que aplico esta metodología, nunca he dejado de sorprenderme cómo, con pocos usuarios es posible revelar las principales complejidades de una interfaz Internet.
En el desarrollo del test se aconseja apoyarse de algún medio o soporte que permita dar fe de lo ocurrido en las sesiones, como videograbaciones o uso de Camtasia, un software que registra cada uno de los clicks que realizan los usuarios. Sin embargo, estos últimos operan más que nada como un medio de prueba ante la posible incredulidad del cliente, para cerciorarnos de los tiempos de cada sesión, o para corroborar acciones en caso de dudas. Es así como la simple observación de quienes, valga la redundancia, actúan como observadores durante el test, resulta el principal medio de prueba de lo que se constata.
La semana pasada me tocó dirigir como facilitadora un Test de Usuarios a una aplicación web enabled bastante técnica. Más que medir la intuitividad del sistema, lo que tuvimos que medir fue su facilidad de uso, aprendizaje de uso, y utilidad de la funcionalidades e interfaz en general. Con tan sólo 2 usuarios, de perfiles de usuario diferentes, permitió revelar las principales deficiencias del sistema que estamos construyendo.
Una vez más, constato también cómo las opiniones de los futuros usuarios son muy valiosas, pues son ellos quienes finalmente usarán la aplicación. Escucharlos es parte de un buen Diseño Centrado en el Usuario.
En el transcurso de los ya casi 5 años que llevo trabajando en Diseño Web he observado cómo la Generación de Contenidos para un sitio o desarrollo resulta una complicación más que una oportunidad de cara al cliente. La falta de recursos económicos, humanos y de tiempo obsesionan al cliente, llevándole a concluir que no es posible crear nuevos contenidos.
Se trata de una realidad a la que se enfrentan cotidianamente y a la que hay que estar atento a la hora de proponer una nueva Arquitectura de Información para un sitio ya creado. Esta semana me tocó constatar cómo mi propuesta de estructura y diseño de información resultó más válida para el cliente, en relación con la de otro compañero de trabajo. Este último fue más allá de una reformulación de contenidos, al proponer -con la disposición de nuevas secciones- la necesidad de generar nuevos contenidos.
Esta última visión no tiene nada de malo, pero sin embargo no cumple con una premisa básica en la gestión de proyectos que es la de atender las necesidades del cliente, pues en este caso, nuestro cliente fue claro al decir que la reformulación del sitio debía atenerse a los contenidos existentes. Como ejercicio, el diseño de la nueva arquitectura sirvió, y más aún fue útil para comprobar que -tratándose de sitios serios- la creación de nuevos contenidos no se puede tomar a la ligera, menos aún si son cifras y estadísticas oficiales.
Mi punto es: no se trata de tener una mirada nihilista que nos conduzca a anular nuestra creatividad en desmedro de defender una nueva organización de la información; sin embargo, como consultores debemos detectar en forma temprana qué clientes saben lo que quieren y no aceptan mayores consejos, y cuáles están abiertos, con capacidad material para crear contenidos nuevos e inquietos a aprovechar la oportunidad que da el canal Internet a su negocio.
Nuestro desafío como Arquitectos de Información va por jugárnosla por una propuesta de estructura atractiva y atrayente que proponga de manera realista contenidos alcanzables y abarcables por el cliente, potenciando sus oportunidades en el medio Web, y develándole cuán significativo es su propia superación para no quedar atrás en el mundo Web.
Aún recuerdo cuando mi ex compañero de trabajo Roberto Eskenazi me habló de Terremoto y de la incipiente lista de discusión que lideraba Javier Cañada en torno de la Arquitectura de Información y usabilidad. Por ese entonces, 2001, en Amtec (empresa donde trabajaba) creíamos ser los únicos “descubridores” y poseedores del conocimiento de la disciplina. Con mis colegas en Rosario, Argentina, ni siquiera llegábamos a pensar que al otro lado del Atlántico podía existir una comunidad en habla castellana que se hacía llamar Cadius y que comenzaba a hacer ruido con el tema de la Usabilidad y AI en los sitios web.
Han pasado ya 3 años desde ese inicio. Por estos días Cadius está de aniversario. A la lista se han sumado profesionales que desde sus distintas disciplinas (diseño, periodismo, comunicación, marketing, análisis de sistemas, ingeniería de software, bibliotecología, entre otros), han enriquecido fuertemente a la comunidad a través de sus opiniones y aportes. En ocasiones la lista ha pasado momentos álgidos como cuando se discute la confiabilidad y acusiosidad metodológica de informes sobre usabilidad como el de los sitios web de partidos políticos españoles, el test heurístico al nuevo diseño de Audi.com, o la propuesta de rediseño al sitio del archi conocido Jakob Nielsen.
La lista ha vivido también otros momentos menos activos, que coinciden en ocasiones con las vacaciones de la península ibérica, pues una buena parte de los inscritos en Cadius son españoles.
Pese a altos y bajos, en lo particular la cuenta de esta actividad tiene un claro saldo positivo. Se aprende gracias a la ayuda y comentarios desinteresados de quienes están suscritos. Y este desinterés es el que me ha llamado siempre la atención, pues no son frecuentes las acciones sin fines de lucro, menos en una materia tan nueva de la que muchos creen ser los poseedores de la verdad.
La Lista de Cadius celebra su aniversario con varias novedades:
1) Laboratorios Temáticos: se trata de encuentros entre profesionales que trabajan la AI para profundizar sobre un tema específico, contando para ello con un invitado que inicia el coloquio. El primer laboratorio será mañana jueves 28, y contará con la presencia de Jesús Gorriti, diseñador de interacción para juegos en Electronic Arts (cuya sede central está en Vancouver, Canadá).
2) Rediseño del sitio web de Cadius. El nuevo sitio dispone de un feed en XML, cuyo objetivo es canalizar las novedades de la lista.
3) Proyecto Miranda: primer journal sobre diseño de interacción escrito en lengua española. Este proyecto tendrá la vocación de unir la investigación en usabilidad que se desarrolla, principalmente, en la academia, con la experiencia de los profesionales de la industria, compartiendo y aprendiendo unos de otros. Más anuncios los hará Javier Cañada.
4) Cambios en la Moderación: hace un mes atrás Nacho Puell me escribió invitándome a participar como moderadora de Cadius. La noticia la recibí como todo un honor, pues salvo por Joaquín Márquez, el resto de los moderadores de Cadius son españoles y hombres. Con mi incorporación en las “filas de la moderación” por primera vez se suma una mujer al equipo.
Las novedades siguen. El próximo cocktail hour se celebrará el jueves 4 de noviembre a las 20.30 horas en el bar del cine Alphaville, c/ Martín de los Heros 14, Madrid. Desde Chile el viaje para asistir sería muy largo
, pero es de esperar que una vez que nuestra comunidad (AI Chile) se afiate, podamos concretar dichas reuniones.
Una vez más, ¡¡FELICIDADES A CADIUS!!
Novared, la empresa donde trabajo -dedicada a ofrecer servicios informáticos y soluciones Internet-, postuló hace poco al Interactive Awards organizado por New York Festivals, uno de los principales premios en materia publicitaria que incluye la categoría Web. Postulamos este año 2004 con el diseño y desarrollo Internet del Tour Virtual Edificio Consorcio, una de las principales compañías de seguros de mi país, Chile.
Queda ahora estar pendientes para saber finalmente si este desarrollo en flash contará con la ansiada presea en oro, plata o bronce, igual que en las Olimpiadas
.
El fin de semana del 1 de octubre se reunieron en Asilomar, Cailfornia, Estados Unidos, Arquitectos de Información de 4 países en una suerte de “retiro” para reflexionar en torno del futuro de la disciplina. Liderado por AIfIA, el encuentro -de carácter informal- tuvo por objetivo discutir y compartir ideas sobre los desafíos actuales que enfrenta la AI.
Mi amigo Javier Velasco tuvo la suerte de asistir a la reunión en la que participaron alrededor de 45 personas, entre las que se contaban los conocidos Chiara Fox, Victor Lombardi, Christina Wodtke y Peter Merholz, entre otros profesionales del rubro.
En su blog Ideas Aleatorias, Javier comenta lo que fue esta reunión y el interés que tiene este grupo de destacados AIs por el crecimiento de la disciplina en Latinoamérica y la fe que tienen en el futuro de la AI en Chile.
Esto me lleva a comentar algo que me he reservado durante más de 9 meses en mi blog: el 17 de febrero de este año, junto a Juan Carlos Camus, Rodrigo Guaiquil y Javier Velasco, creamos una lista en Yahoo con el fin de “fundar” y oficializar la comunidad AI Chile.
La lista, de naturaleza coordinadora, tiene por objetivo impulsar un proyecto de diseño web. La comunidad partió con un fuerte entusiasmo, apoyada por una estructura organizativa aparentemente eficiente: la comunidad se apoya en 4 moderadores y se organiza bajo el liderazgo de jefes que 6 equipos de trabajo, correspondientes a las diferentes etapas de diseño y desarrollo Web.
Pese a que el trabajo de Arquitectura de Información del sitio concluyó, y que la etapa de Diseño Web está por finalizar, lo cierto es que la marcha del proyecto no ha sido fácil, pues la comunidad aún no se ha afiatado lo suficiente en mi opinión.
Inicialmente, a la lista se sumaron más personas de los actuales 22 miembros. Una vez que se conformaron los grupos de trabajo, la lista se achicó y quedaron quienes manifestaron explícitamente su compromiso. Con el tiempo este compromiso de trabajar en lo que nos diferencia se fue diluyendo en algunos participantes, sin tener noticias de ellos. Otros, más honestos, han manifestado su imposibilidad personal para seguir participando.
Lo cierto es que en el camino muchos nos hemos desilucionado pues esperábamos una marcha más activa y ágil por parte de todos. Ello, no por la arrogancia de ser quienes inicialmente constituímos la comunidad, sino por algo más profundo.
En lo personal, estoy segura que el futuro de la AI en Chile depende única y exclusivamente de quienes de una u otra forma la hemos ejercido desde hace bastante o poco tiempo. Es nuestra responsabilidad que la disciplina se dé a conocer en nuestro largo y pequeño país. Está en nuestras manos su difusión y crecimiento. Nadie nos “descubrirá” si no somos capaces de dar el pie inicial, el cual puede ser un proyecto web como el que nos hemos planteado u otra iniciativa. Tenemos que despertar de nuestra somnolencia y mediocridad de dar el resto de nuestro tiempo en pos de la comunidad.
Hay quienes seguimos creyendo en este proyecto local como Javier Velasco, Jorge Garrido, Marcelo Mannarelli, Jorge Barahona, Herbert Spencer, Angela Tapia y yo, y que seguiremos dando la “pelea” por ingeniárnoslas y difundir lo que hacemos. Si ya eres miembro de AI Chile, te hago un llamado a no dejarte estar. Si no lo eres, pero quieres participar de la discusión en castellano sobre temas de Arquitectura de Información, inscíbete en la lista de AIfIA en castellano.
Cuando definimos la estructura que puede tener un sitio web ya existente, podemos partir de la base de que dicho rediseño se sustenta en los contenidos que ya tiene ese site. El diseño de esa arquitectura suele ser realista, pues se basa -valga la redundancia- en lo que ya existe sin necesidad de generar nueva información para el sitio. Sin embargo, esa propuesta tiende a ser menos llamativa y poco rupturista pues sigue un patrón acomodaticio, en especial para quienes diseñan y mantienen el sitio.
Mientras, si pensamos en un esquema de contenidos que cumpla con los objetivos creativos y de negocios planteados inicialmente para el proyecto nos enfrentamos a un abanico de posibilidades mayores que van desde re pensar los rótulos, crear nuevos contenidos, revisar la utilidad de los contenidos actuales y de la estructura vigente del sitio. La libertad es mayor y el desafío también, ya que implica crear un sitio desde cero con el objetivo de hacerlo ganador.
Para los responsables de su mantención una nueva estructura con áreas de contenido que generar sin duda implica más trabajo, pero resulta imprescindible medir si el esfuerzo vale la pena o no en función de los objetivos que se persiguen.
Esta semana, me tocó proponer una agrupación de contenidos para un sitio y desarrollar wireframes con una propuesta de despliegue; y me basé en la información ya existente siguiendo así la pauta del cliente. La visita a sitios web de la competencia y comparables me sirvió para enriquecer mi propuesta de agrupación, pero claramente me fue de utilidad para darme cuenta de que el sitio precisaba de una re ingeniería mayor que hiciera sacar a flote contenidos que estaban muy escondidos en el sitio, de manera de descatarlos.
Mi análisis me permitió además darme cuenta de la importancia del rotulado a la hora de vender un producto. Si queremos ser directos y asertivos, los títulos demasiado poéticos y metafóricos no parecen ser los más apropiados. Y así, punto a punto fui hilando una estructura no sólo diferente de la actual, sino con un planteamiento de fondo distinto. La tarea más compleja viene ahora: cómo defender y equiplibrar este planteamiento versus los recursos (tiempo y costos) disponibles.
Uno de los aspectos más complejos en el diseño y desarrollo de sitios web y aplicaciones multimedia es la mediatización de los contenidos, es decir su transformación al medio Internet.
Resulta engorroso -para quien provee del input- comprender que esta mediatización necesita de un tratamiento previo y que el “trasvasije” a una plataforma o entorno web no sólo precisa de un cambio redaccional, sino de una mirada totalmente renovada para adaptarlo al nuevo canal. El trabajo de mediatización implica comprender la totalidad del contenido a mediatizar, conocer los “acentos” y pesos específicos desde un punto de vista técnico o especializado, y saber sintetizar esa información para llevarlo al medio web.
Dependiendo del tipo de contenido, la presencia de un metódologo, en el área de la educación; de un publicista, si se trata de información de naturaleza publicitaria, o de un experto, si el contenido está en lenguaje técnico, parece fundamental. Quienes diseñamos para la Web debemos empaparnos de términos, jerga y conocimientos que se desprenden de la comprensión del nuevo material. En la medida que se tiene esa visión holística, somos capaces de organizar y sopesar qué y cómo deben desplegarse los contenidos. Recién en ese momentos, comenzamos a redactar…
En la última semana me ha tocado ir donde diferentes clientes a realizar la típica reunión de Levantamiento de Requerimientos. De las conversaciones he salido soprendida de lo “manoseado” que está el término amistoso como apelativo de connotación positiva para referirse a una interfaz Web.
Todos quieren un sitio “amistoso” y bajo este concepto caen las más amplias virtudes tales como: rápido, accesible (otro término desvirtuado al hablar de Diseño Web, fácil de usar (o sea los clientes ya están hablando de Usabilidad sin saber de la existencia del término), directo, que no genere problemas, incluso “bonito” (uno de los valores más subjetivos que he escuchado en el último tiempo).
¿Y qué se entiende por amistoso o User friendly como llaman algunos siúticos: La experiencia de usuario debe ser amistosa, esto quiere decir que el sitio invite a los usuarios a navegar por éste y no que su recorrido resulte una experiencia frustrante.
Los sitios construidos bajo el concepto “amistoso” consideran los criterios de búsqueda y de navegación que tienen los usuarios, más que la forma en que se estructura la empresa, o la manera en que sus responsables creen debe organizarse el contenido. Un sitio amistoso es aquel que evita clicks innecesarios al usuario y ofrece información de valor en su toma de decisiones.
El ROI (en inglés: Return Over Investment) de la Usabilidad corresponde al beneficio económico que se obtiene por concepto del dinero invertido en mejoras en Usabilidad y experiencia de usuario, en un sitio web o aplicación Internet.
El ROI es una métrica que permite calcular el costo/beneficio referido a una inversión específica. Usualmente el ROI se aplica en proyectos relacionados con recursos humanos para medir la efectividad de capacitaciones, coaching y entrenamientos de personal, entre otros.
En la actualidad, y como una forma de medir las ventajas que una empresa obtiene al invertir en materia de Usabilidad, es que la metodología ROI se aplica a proyectos Internet. Empresas europeas del rubro han estimado que el retorno medio de la inversión en usabilidad es de 8 euros por cada euro invertido (alrededor de $6.000 pesos chilenos por cada $753 pesos chilenos invertidos).
A la luz de estas cifras y considerando que cada vez más las empresas están digitalizando sus procesos en el canal Internet y que los usuarios comienzan a ser exigentes en sus expectativas cuando recurren a los sitios web, es que invertir en Usabilidad adquiere enorme sentido; no en vano la competencia está a un click de distancia.
Por estos días, MasConsultores está realizando un curso sobre la forma de aplicar el ROI en proyectos de recursos humanos.
Para profundizar, sitios relacionados:
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