Me escribe una diseñadora que se ha iniciado en el tema de la usabilidad pidiéndome información sobre el desarrollo de este campo en Chile.
Me aterroriza tener que responderle cuestiones como: -que en nuestro país desconozco que existan empresas con “departamentos” de usabilidad, ya que con suerte somos unos pocos los Arquitectos de Información que ejercemos como tal en nuestro país y que hacemos esfuerzos por desarrollar sitios usables -que -en lo particular- desde el 2001 que no realizo Test de Usuarios, ya que -salvo contadas excepciones- quienes dirigen las empresas de desarrollo desconocen las ventajas que significa aplicar esta metodología en un prototipo o en el diseño actual de su sitio o aplicación -que aparte de los chicos de Ayerviernes.cl, desconozco quién más está ejerciendo nuestra disciplina en Chile.
Un panorama que podría desalentar, pero que a otros desafía. Como a quienes a través de la academia difunden este oficio. Es el caso de Jorge Barahona y sus clases en la Escuela de Arquitectura y Diseño de la Universidad de Valparaíso.
Un paso adelante. Pero así como una escuela de diseño es capaz de comprender la importancia que tiene la Arquitectura de Información y la usabilidad en la experiencia de usuario y en la comunicación que se transmite a través de un sitio y/o un programa, hay otras escuelas incapaces de reconocer esta premisa fundamental.
Algunas escuelas de comunicación de nuestro país parecen estar sordas. No hay manera de hacerles entender a sus responsables que esto de AI no son niñerías; y que quién mejor que un profesional de la comunicación puede especializarse en este campo para mejorar el diseño de información de los caóticos espacios electrónicos que se desarrollan hoy en día.
La sordera de algunos profesionales de la comunicación, sólo irá en su perjuicio, pues la gente de diseño se está adelantando y -tomando la delantera- ocupará este espacio. ¡Bien por ellos! Bien por el diseño y la arquitectura de información, bien por todas aquellas iniciativas que nos hagan crecer y nos permitan ser más que dos… dos profesionales en Chile que nos dedicamos a esto.
Una de las dificultades con que me he topado al integrarme a un equipo de desarrollo es la falta de un metalenguaje que nos comunique. En el año 2000, impulsada por mis amigos AIs de Amtec-Argentina, perfeccioné lo que llamo mi “jerga AI”. Un sistema de anotación para crear mapas de sitio.
Por ese tiempo desconocía el trabajo de Jesse James Garret, que se centra en la escritura para diseño de interacción. Su vocabulario visual, vino a enriquecer mi jerga con el tiempo, en especial en lo que a funcionalidades se refiere.
Sin embargo, cada vez que detallo un sitio en una mapa o creo un wireframe tengo que agregar la leyenda respectiva. Al igual que en los mapas físicos o políticos, las leyendas dan cuenta del significado de la anotación. Pero, tratándose de un equipo con el cual se trabaja hace más de un año, es una pena que esta jerga no se haya extendido lo suficiente como para terminar siendo autoexplicativa. Me he topado con programadores que aún sabiendo UML (o sea que las bases de conocimiento están), son incapaces de comprender simples diagramas de interacción.
Sé que mapas, diagramas y wireframes no se leen por sí solos. Pero el otro extremo –que sucede con más frecuencia de la esperada- es tener que ser traductora de nuestros entregables. Al principio mi “jerga AI” se basaba mucho en el uso de colores. Al trabajar sin lujos como una impresora a color, me vi en la obligación de optimizarla y rescatar de otros colegas algunos de sus estilos.
Sé que en otras latitudes, ya se han hecho esfuerzos por consolidar esos sistemas de anotación. Como el que hizo la Asociación de Profesionales de la Usabilidad(Usability Professional’s Association) el año pasado.
No obstante, ¿no será el momento de construir un metalenguaje para nuestra comunidad hispanoamericana? Más que imponer, levanto la voz para validarnos como AI y crear en consenso un sistema de anotación común que nos valide ante nuestros propios compañeros de trabajo y de cara a los clientes.
Hace dos semanas me llamaron de mi banco -que ahora tiene un nombre híbrido fruto de la fusión-, para preguntarme mi parecer sobre su sitio web. Todos los años con la misma encuesta y no veo mejora alguna.
Todos los años diciéndoles lo mismo: es poco usable porque para acceder a un dato son demasiados los pasos que dar. Para llegar a mi estado de cuenta corriente, desde la homepage hay 4 clicks. Y los más inútiles se producen al interior cuando ya accedo a mi información personal. Se trata de un menú lateral que se despliega en un “bendito” frame y que al estar organizado en botoneras con subdirectorios, ralentiza el acceso directo a mis datos. Todos los años colocando malas calificaciones (porque la encuesta va con nota del 1 al 7) al desempeño de este portal. Todos los años la misma tarantela que “antes de la fusión el sitio iba mejor”. En efecto, por allá; por 2000, los clientes del banco contábamos con un portal que aunque tenía una homepage que lucía como árbol de pascua, contaba con un despliegue racional de sus páginas y herramientas. La empresa que lo desarrolló, la española Razona por ese entonces con sucursal en Chile-, invirtió una fuerte suma de dinero en esta labor. Ese dinero, dijo Razona en su momento, retornó, producto de la captación de nuevos clientes. Cierto no, el sitio funcionaba.
Con la citada fusión la plataforma de mi banco simplemente lo tiraron a la basura. Lo que hoy existe es el sistema del otro banco coloreado de verde para que los usuarios neófitos crean que se trata de un sitio adaptado a sus necesidades. Pero lo cierto es que se trata de un servicio que aunque incomoda nos acostumbramos a su interfaz por necesidad. Para mi, no hay servicio mejor logrado en Internet que la banca personal. El hecho de evitarme ir al banco y hacer colas es de gran ayuda ante un horario laboral inflexible que no permite a las personas hacer los trámites personales de cualquier mortal.
Ante este tipo de realidades que se nos imponen me pregunto a veces y ¿Y si mi banco saca un sitio peor, también tendré que acostumbrarme? ¿Quién recoje las encuestas? ¿Un equipo liderado por gente de marketing a quien sólo le nteresa que las pop ups con promociones se abran? ¿El departamento comercial que cree fidelizar a sus clientes porque cada vez hay más personas que se conectan al portal?… cuando en realidad esa tasa de crecimiento sólo responde al aumento natural de personas conectadas a Internet en mi país. ¿Cómo saberlo?…
P.D.: no he querido nombrar a los bancos pues no es mi idea hacerle propaganda gratuita a ninguno de los dos. Los interesados en conocer el caso lo sacarán por deducción o escríbanme a contacto@malisa.cl.
Ayer lunes 28 de julio se inició el proceso electoral para elegir los miembros del directorio del Instituto Asilomar para la Arquitectura de la Información, más conocido como AIfIA.
AIfIA constituye uno de las comunidades de arquitectos de información más activas, y su objetivo es promocionar y difundir la disciplina a partir de la colaboración voluntaria de sus integrantes.
A partir de ahora, quienes participamos en AIfIA podemos promover candidaturas enviando un mail a elections@aifia.org.
Las fechas de este proceso son:
28 de julio: se abre la nominación de candidatos
8 de agosto: cierre del envío de candidaturas
22 de agosto: asamblea para la formación de las urnas electorales
25 de agosto: inicio de las votaciones
29 de agosto: cierre de las votaciones
Los candidatos deben cumplir con el liderazgo, compromiso y habilidades comunicacionales suficientes para presidir esta organización heterogénea que se caracteriza por aglutinar profesionales de distintas culturas, países y formaciones.
Si perteneces a AIfIA, ¡no te olvides de participar! Si quieres conocer más sobre el instituto sólo accede a AIfIA.org.
En los últimos envíos de la Lista de Cadius se ha discutido sobre cómo las condiciones en que se desenvuelve un proyecto web en ocasiones no ofrecen chance para velar por la usabilidad.
En el envío 32, Manuel González daba a entender que no existe explicación alguna que justique fallos en materia de usabilidad. Mi colega trasandino Javier Cabrera argumentaba que muchas veces las medidas de usabilidad se ven socavadas por las peticiones de los clientes.
Al igual que Javier considero que las condiciones en las que se desarrolla un proyecto determinan qué decisiones en pos de la usabilidad se pueden tomar. A veces, la “espina” es el propio cliente quien, al no comprender, el sentido del concepto, opta por ir a la moda y hacer un sitio a su “pinta y gusto”.
En países aún no desarrollados como el nuestro, todo lo que se pueda hacer por construir sitios usables, es mucho que decir. La mayoría de los proyectos web se construyen sin una definición conceptual previa, y sin equipos de arquitectura de información que los aborden. Ante esta falta de conciencia en el mercado respecto de la necesidad de contar con especificaciones funcionales del sistema, la usabilidad parece inabordable, por razones de tiempo y costo. Lo cómico es que hay clientes que se llenan la boca sobre la usabilidad porque la conocen de oídas o por estar inscritos al Alertbox de Nielsen.
Como si de un lujo se tratara, las medidas de usabilidad incluso se dejan para el final, cuando ya no hay prototipo que evaluar, sino sólo queda testear el sitio. Ese proceso de QA se confunde con test de usuarios, lo que termina por crispar al equipo de desarrollo, pues sobre las conclusiones del testeo de calidad se realizan modificaciones radicales… ni siquiera mejoras de usabilidad.
Es por esta razón que defiendo la postura de nuestro colega argentino Javier Cabrera. Las condiciones no siempre se dan. Trabajar como Arquitecto de Información en países como Chile o Argentina, puede llegar a ser quijotesco. Primero hay que evangelizar. Convencer a los clientes que nuestros argumentos son respaldados por serios estudios en países donde sí se invierte en investigación. Persuadir a nuestros jefes para que nos den más horas en el contexto global del proyecto. Disuadir a los programadores para que no tiren ni una sola línea de código antes de que esté aprobado el documento de especificaciones. Y así, dimes y diretes en los que intentamos ganarnos un espacio con la bandera de la usabilidad en mano y los pedidos de tantos usuarios.
El Centro de Investigación de la Web (CIW) convoca al primer concurso de ideas, inventos y ensayos sobre la web. Se trata de soñar y pensar cómo será la Weben los próximos años.
Los trabajos pueden presentarse como ensayos o como propuestas tecnológicas (inventos, usos o mejoras).
El concurso está orientado a niños y jóvenes de educación básica, media y universitaria. Los ganadores serán invitados a presentar sus trabajos en el Primer Congreso Latinoamericano de la web que se realizará en Santiago en noviembre próximo. Además, su trabajo se expondrá en el sitio web de la CIW.
Para quienes se animen, pueden encontrar más información en: – http://www.ciw.cl/concurso2003.
PARTICIPA!
En el diseño web uno de los mayores desafíos a mi juicio está en lograr transmitir sensaciones a través del sitio. La capacidad de reflejar valores y principios, traspasar el espíritu de sus responsables, dar cuenta de las características de un producto, empresa, institución o persona no es asunto fácil. Uno de los ejes que colaboran en la creación de atmósferas en un sitio web son las metáforas. Se trata del diseño de una interfaz que tenga una analogía relacionada con el producto físico-material.
Ejemplo de ello es la iconografía usada de Word cuyos objetos apelan a herramientas de escritorio como carpetas, lápices y archivadores. Los íconos construyen entonces una metáfora funcional. Otro ejemplo es el típico carro de compras que se ha extendido en los sitios de comercio electrónico. Consiste en una metáfora visual basada en elementos familiares para la gente incluso de diferentes culturas. Para quienes se interesen en profundizar en este tema, les recomiendo:
- Metaphor Exploration
- páginas 150 y 151 del capítulo 8 de “Arquitectura de la información para el WWW”, versión en castellano de Rosenfeld y Morville.
Otra de las claves que configuran sensaciones en la Web la ofrece el tratamiento gráfico. El “arte” -como se llama en ocasiones al diseño web- transciende la mera inclusión de “monitos” y botones. El trabajo de diseño debe dar cuenta de la estética que los responsables del sitio quieren transmitir, la que a su vez debe estar en sintonía con las propiedades del contenido que se va a transmitir. En mis clases colocaba el ejemplo de una clínica de maternidad que usaba colores fríos como blanco, celeste y violeta. El mensaje comunicacional del sitio se relacionaba con la calidez del servicio. Sin embargo, con esa paleta de colores resultaba difícil transmitir esa sensación de acogida.
En el último año pocos sitios me han llamado la atención en cuanto a esta capacidad de transmitir sensaciones. La mayoría me ha dejado indiferente. Me ha aturdido lo suficiente como para escapar. Sin embargo, hace dos meses conocí en persona a mi colega viñamarino Jorge Barahona y de paso el trabajo que realiza Ayerviernes.cl. Simplemente me sorprendí. Se trata de una empresa chilena que hace sitios web como si fuesen suecos. Y me refiero a Suecia, porque este país se caracteriza por el diseño sobrio, minimalista y funcional no sólo en la Web; es cosa de ver el modelo Ikea.
Los sitios de ayerviernes.cl sí que transmiten. Voy a la home de Calamawines.com y siento que me habla de tierra, del norte, de ese rojo sol del desierto que te quema. Navego por Guallarauco.cl y de inmediato capto que se trata de frutas que dan hasta ganas de comérselas. Estos son el tipo de sitios en los que se observa que detrás hubo trabajo de diseño. Diseño conceptual y gráfico que permite plasmar no sólo información, sino el sentido de lo que se quiere comunicar.
Me encantaron los puntos que pusiste como reflexión solo pensaría: La falta de información...
Lo siento, pero sólo tuve acceso a esa guía en formato papel una vez, y luego no pude seguirle el...
Hola Malisa, dónde puedo encontrar esta guía europea? gracias y saludos.