El pasado martes 2 de diciembre tuvimos el agrado de recibir a un grupo de clientes en nuestra estrenada oficina en Santiago, en el marco de la conferencia “La web comercialmente inteligente” que dictó David Boronat, CEO de Multiplica con motivo de su visita a Chile.
En el desayuno, David dio a conocer 20 tips sobre cómo pensar en sitios que no sólo aprovechan su estadística para retroalimentarse y por tanto mejorar en función de más ciencia y menos intuición, sino que fue más allá profundizando en:
1.-La necesidad de aplicar reglas de negocio a los objetivos de conversión de nuestras presencias online
2.-Hacer realidad la customización y personalización de mensajes que operen inteligentemente en nuestra web
3.-Llevar a cabo la microsegmentación y ofrecer contenidos y servicios push para dichos microsegmentos
4.-Recoger data que no sólo quede en estadísticas y registros, sino que permita tomar decisiones sistemáticas y consistentes
5.-Hacer realidad la inteligencia comercial
Es una generalidad, pero los argentinos suelen ser personas despiertas e inquietas. Su élite intelectual está fuertemente marcada por dosis de genialidad, autocrítica, y sarcasmo que ha dado a luz a figuras como Jorge Luis Borges, Bioy Casares, Fernando Pino Solanas o Adolfo Pérez Esquivel.
En el pasado encuentro WeMedia celebrado en Buenos Aires, en algunas conferencias salió a relucir esa veta lúcida e inspirada con esa capacidad de mostrarte otro ángulo de un mismo tema. En este caso, en WeMedia se habló hasta la saciedad de Web 2.0, pero hubo quienes supieron darle una vuelta de tuerca y hacer un juego de palabras o inventarse frases y palabras.
Destaco las que más me llamaron mi atención:
1) Interligar: ehhh… muchos cerrarán los ojos y pensarán en “ligue”, ligue a la española, pero no. Carlos Pérez, presidente de BBDO Argentina, explicó que interligar es un nuevo modo de inteligencia que permite relacionar cosas entre el mundo online y offline. Así, interligar es esa capacidad que trasciende las habilidades multitasking a las que ya nos tiene habituados la post modernidad, y que permite que las personas generen conexiones de valor entre esa ruma de conocimientos que se apiña en Internet y los skills propios del mundo offline para aplicarlos.
2) Brandhijick: dice relación con las acciones publicitarias y de comunicación donde lo importante es la marca por la marca. Carlos Pérez presentó una publicidad para televisión de Doritos enfocado mucho en la comunicación para nostálgicos de los años 80′, donde claramente no hay un cruce entre segmento y contenido, pero donde Pérez explicaba que poco importaba si el teen de hoy no entiende lo que los jóvenes de los 80′ amaban (como los lentos), ya que la marca es la que importa resaltar. Poco comprensible en términos de objetivos, sí muy entretenido viendo los anuncios.
3) Viralidad: ya transformada en una frase cliché que demandan los clientes lo de “Hacéme algo viral” tiene mucho que ver con el Brandhijick, ¿para qué quieres algo viral? ¿Sólo por resaltar el valor de la marca? ¿O sólo por intentar penetrar la marca más allá de su contenido, su mensaje y su valor? A veces las acciones virales de las marcas tienen mucho de brandhijick. Como explica nuevamente Carlos Pérez, la viralidad a veces se transforma en una obsesión similar a la del género masculino que hace pensar que “Todo lo que buscan los hombres es levantarse minas” (mujeres aquí en el Cono Sut).
4) Techcrunch: blog ícono de la Web 2.0, creado por un divo de Silicon Valley, Michael Arrington, que lleva la delantera de conversaciones sobre gadgets, tecnología, móviles y web. Demasiado geek para mi gusto. Ya sé de dónde saca inspiración Fayerwayer.
5) Beta perpetua: más que un término, es la frase/encabezado de la ponencia de John Bell, director de Ogilvy PR Global. El beta permanente es ese juego en el cual entramos desde hace ya una década de tunning continuo, de productos y servicios que -por la condición de la WWW- impide que éstos estén 100% acabados, llevándolos a un estadio de beta continuo, perfectible, en permanente evolución. Agarrado de la Web 2.0, este concepto se alimenta de la opinión y los contenidos que generan los propios usuarios, y por lo tanto el beta perpetua se hace también a partir de la interacción de los usuarios.
Resignificar el futuro es lo que viene, proponían Carlos Pérez, presidente de BBDO Argentina y Guillermo Oliveto, CEO de CCR en su conferencia “Entendiendo el nuevo escenario de la comunicación”, en el marco de la segunda jornada del WeMedia Buenos Aires, celebrada el pasado 15 y 15 de octubre.
El primer evento We Media 2005 se realizó en la ciudad de Nueva York en 2005, en donde Al Gore lanzó su agenda de compromiso cívico. En 2006 el evento se llevó a cabo en Londres presentado por Reuters y la BBC. En 2007 y 2008 la sede fue Miami, y este año tocó en Buenos Aires.
Bajo el lema de “Back to basics“, el planteamiento de Pérez y Oliveto apuntó a no tratar de volver al pasado, sino de resignificar el futuro tratando de tomar todo lo bueno del tecnologizado mundo de hoy, sin perder lo bueno de antaño.
¿Y a qué venía esta reflexión? sin duda a un WeMedia que entregó la mirada de los medios de comunicación tradicionales en torno de Internet, encuentro que estuvo marcado por:
1. una majadera insistencia por explicarnos de qué va la Web 2.0, cuando el fenómeno reventó hace ya 3 años y donde dudo sean los medios tradicionales quienes
mejor puedan explicarlo.
2. un paupérrimo discurso por otra parte quienes hablaron desde las empresas 2.0. Está bien saber que LinkedIn tiene 27 millones de usuarios activos, pero se espera que quienes las dirigen al menos cuenten la clave de su modelo de negocio, donde está el negocio, y cómo se preparan para una web 3.0. Inevitablemente tuve un deja vú y me trasladé al 2000 cuando escuchaba hablar de portales verticales, horizontales e iniciativas de las punto com que apoyaban inversores, pero dónde yo me preguntaba ¿y qué obtendrá de vuelta el inversor? Estupendo todo, pero faltó sustancia.
3. una mirada egocéntrica de algunos medios y periodistas. Frases como: “Escribir un blog, no es hacer periodismo” o al revés de blogueros decir: “Soy bloguero y a mucha honra no periodista”; sólo reflejan la alta capacidad de autoreferencia que tienen quienes ejercen el poder de comunicarse a través de medios masivos, sin comprender que el lector lo que necesita es que se pongan en su lugar y piensen por un momento en sus necesidades e inquietudes de información y entregar una opinión que dé herramientas para reflexionar, más que si su firma sale en tal o cual medio.
4. una audiencia cruzada generacionalmente, pero donde más se escucharon preguntas y reflexiones de adultos auto calificados como infopobres, no digitalizados, que aseguran existe un nicho de mercado para ellos, expectantes de subirse un tren que sienten que no los espera y que se llama Web 2.0.
¡¿Y cómo no se van a sentir así?! cuando en WeMedia Buenos Aires se habló de “nativos digitales”, chicos que nacieron en la era de la World Wide Web. Donde se exaltó a figuras como “Cumbio“, bloguera adolescente de nombre real Agustina, floguera, asumida lesbiana que ha sido todo un fenómeno de masas en Argentina, y que convoca a multitudes en El Abasto y que hoy tiene contrato con Nike y con Ciudad.com y que hasta almorzó con Mirta Legrand.
Claro después de esa apología a lo nuevo, raro y joven, está claro que quien supere los 40 años pueda sentirse marginado digitalmente, lo que me parece equivocado cuando menos.
5. una ingeniosa, ácida y coloquial forma de replantear temas manoseados, donde personajes como Alejandro Piscitelli, epistemiológo, autor “Post Televisión”; Juan Carlos Lucas, coach de empresas dueño de Innova Consulting; Ernesto Tanembaum, reconocido periodista de medios como Página 12 y Radio Mitre; o Carlos Pérez, de BBDO, son capaces de sacarle punta a la era digital.
De frases y palabras que oí en el encuentro como “interligar”, “brandhijick”, “todo lo que buscan los hombres es levantarse minas”, “kising point”, “beta perpetua” y “tech crunch”, espero escribir en la semana, en un próximo posteo.
La ceguera de banners en Internet se conoce como el efecto que sufren los usuarios cuando de tanto banners en una página web, dejan de prestarle atención y las piezas gráficas publicitarias por excelencia de la web se hacen invisibles a los ojos del consumidor.
En la era de la Web 2.0 reflexiono sobre la presencia que las marcas están teniendo en Internet y no dejo de asombrarme del diálogo de sordos que se está produciendo entre marca y consumidor. Las marcas nos hablan a gritos para llamar nuestra atención y nosotros ya no queremos entendernos de esa forma.
Hago un simple ejercicio y analizo desde mi rol de mamá y dueña de casa. Reviso sitios web locales como Nestlé, Agrosuper o Pampers y llego a las siguientes cinco conclusiones:
1. Las presencias online de grandes marcas hablan desde la estructura de su negocio y líneas de productos, y no desde las necesidades de los usuarios. Algo elemental e higiénico como contar con una estructura de navegación pensada desde los usuarios sólo se presenta tímidamente en el caso de Pampers.
2. Los sitios no cuentan con pretextos, me refiero a discursos y llamadas a la acción que realmente hablen en clave ventaja y muestren el “para qué” yo como consumidor debo “hacer click aquí” y profundizar en sus contenidos.
3. Existe una nula comprensión del lenguaje web: Los contenidos y la forma en que éstos se presentan no difiere en lo absoluto de un tríptico o un libro de cocina. No sólo no se escribe para la web, sino que se hace caso omiso al potencial que tiene el video, los comparadores y simuladores en línea, las tablas comparativas, el chat, los foros, los blogs, etc.
4. Se habla desde la web corporativa y no existen anclas que aterricen los programas de relacionamiento con los sitios exitosos de la Web 2.0. Es como un mirarse el ombligo, pensando que los usuarios llegarán por sí solos a su web por el sólo hecho de anotar la url, olvidando que hoy en día la mayor cantidad de visitas viene desde los buscadores, concretamente de Google.
5. Y viceversa: Lo que se presenta en sitios de esta web 2.0 como Facebook por ejemplo es insuficiente. Clico sobre promociones de belleza, ofertas de descuento en viajes y otros, y llego a landing pages poco inteligentes: puramente informativas, con nula capacidad de persuadirme en términos de argumentario, con escasa presión a la venta y que no me hablan en clave ventaja.
Me vuelvo a pensar en mi rol de madre y mi sueño como consumidora apunta por ejemplo a contar con cuadros comparativos sobre la eficiencia de los pañales en contextos de uso reales: día, noche, viaje, por edad; simuladores que en función de relaciones de peso y altura e incluso IMC aconseje qué tipo de colados son los más recomendables según la etapa de desarrollo de los niños; tips and tricks en materia de vacunas, viajes, traslados, etc. Cosas que seguramente con un segundo hijo se aprenden, pero que en el caso del primero resultarían realmente potentes.
Pensando en las redes sociales para padres hoy por hoy éstas son demasiado básicas y se concentran en hablar sobre las gracias de nuestros hijos, en vez de compartir experiencias reales de situaciones propias de la vida: separación de los padres, muerte de un hermano, enfermedad de un pariente, etc.
Las marcas nos gritan en su propia frecuencia, pero los consumidores no estamos escuchando porque el pretexto y el para qué no se están dando en Internet. Que seas una gran marca ya no basta en la Web. Posicionar y comunicar están bien sólo en la medida que esa penetración adquiere utilidad en una Web como la actual: participativa, colaborativa y co-creada por los consumidores.
Levantando requerimientos para un proyecto web esta semana, un alto directivo nos pedía que consideráramos la simpleza en la navegación y limpieza en la home, como valores a seguir de cara al diseño de información que estamos craneando.
Directrices que parecen de perogrullo hoy por hoy, donde en Internet está comprobado que menos es más, pero donde no deja ser una declaración de principios sumamente fuerte, que si se sigue puede moldear una web con personalidad.
En variadas ocasiones, me ha tocado que desde las gerencias se den lineamientos como el anterior, pero que después éstos se diluyan en el camino, fruto de las presiones de las distintas áreas porque su contenido aparezca en la home.
¿Cómo hacer para mantener con firmeza directrices que nacen desde una visión que mira el bosque completo y no sólo árboles y ramas puntuales?
Primero entendiendo que hoy más que nunca los sitos web, no son sólo un medio de comunicación, sino una palanca que mueve el negocio de las empresas con las que trabajamos, o que al menos se afirma en ese brazo digital. No en vano el crecimiento mundial de la publicidad online, no en vano el crecimiento exponencial de las sucursales virtuales en empresas de servicio, no en vano el cierre de sucursales e incluso disminución de la fuerza de venta (outbound) y de atención (inbound) de los call centers.
Segundo comprendiendo que cada vez más las páginas de inicio o home no son la portada de una revista que trae a colación anticipos del menú o lo bueno de la temporada. Cada vez más las home deben tener un foco y una vocación que respire el negocio de la empresa, que refleje desde el diseño de información, hasta la gráfica, la propuesta de valor que como usuario me hacen en particular.
Cada vez más las home deben permitir que los usuarios se puedan identificar y encuentren un lugar, y por tanto la home opere como suerte de “hall” o recepción en buen chileno donde sepamos cuál queremos sea nuestro recorrido, paso, navegación por el sitio.
Tercero entendiendo que la personalización de contenidos es posible y se nutre de la propia retroalimentación que nos dan los usuarios vía cookies, a través de su propia navegación, mediante la declaración de intereses tipo encuestas, declaración más vedada de esos intereses (por marcas que se van generando en función de las operaciones que ejecuta), etc.
Cuarto comprometiéndonos con la necesidad de medir en tiempo real la reacción viva de los usuarios. Dejamos pasar lo que las estadísticas nos dicen respecto de nuestro sitio, o porque no las entendemos o porque no somos capaces de procesarlas y en ello perdemos una tremenda oportunidad de dinamizar nuestra propuesta al hacer oídos sordos a lo que los usuarios nos dicen en sus sesiones.
Para ser reales paladines de las directrices generales, hay que tener ganas y compromiso por construir proyectos que no sólo dejen satisfecho al cliente, sino a los usuarios, y donde más allá del orgullo personal por sacar adelante desafiantes proyectos, está la construcción de sitios web centrado en la experiencia de los usuarios.
La cuarta versión del seminario de la IAB (Interactive Advertising Bureau) celebrado en Santiago de Chile el pasado miércoles 9 de julio, fue un encuentro en el que más allá de las cosas nuevas que se puedan sacar, viene a confirmar la madurez que está tomando la industria del marketing online en nuestro país y confirma la firme creencia que tengo respecto de que 2008 es el año de la acción: quien no tome jugada en este semestre, definitivamente se quedará atrás.
Me quedo con 5 conclusiones que comparto:
1) más allá del aumento en publicidad online que se está observando en todo el mundo, es el momento de invertir en sitios webs más inteligentes y que realmente respondan a lo que los consumidores están buscando, más que en presentar nuestra oferta. Hoy nos enfrentamos a usuarios que realmente saben lo que quieren, que no se dejan engatusar por banners en movimiento.
El marketing online debe plantearse desde una relación íntima, interactiva y participativa, donde haya comunicación con el usuario y donde se aproveche la bidireccionalidad del mensaje no para machacar la oferta, sino para conocer al dedillo los gustos y preferencias de nuestros usuarios y ser capaces de responder a esos requerimientos.
2) la vida ya es completamente digital y no sólo para segmentos etarios conformados por jóvenes, sino para todos quienes nos relacionamos a través de los centenares de dispositivos digitales y desde hace un buen tiempo tales como cajeros automáticos, cobradores de estacionamiento, dispensadores de saldo, relevadoras fotográficas, teléfonos móviles, etc.
El fenómeno de las dos pantallas también es concreto y real y no creo esté dado porque haya un fanatismo en relación con las dos cajas (computador y televisor); sino porque cada vez más los servicios que se proveen en TV y en la Web, se sustentan en Internet y son cada vez más complementarios. Necesitamos de la instantaneidad que da la red, pero precisamos confirmarlo con la credbilidad que otorga la caja negra. Consumimos teleseries, pero interactuamos con sus protagonistas en la red.
3) las métricas dejaron de estar en cuestión y hoy la pregunta es cómo puedo tener el mejor panel de control para tomar decisiones en relación con quienes me visitan, me preguntan, y no me compran. Preguntarse todavía por qué las cifras no calzan exactamente entre un sistema de medición y otro, es no entender que se trata de herramientas diferentes con algoritmos y cálculos distintos y donde las preguntas que debieramos formularnos en verdad son otras: ¿por qué abandonan mi carro de compras si lo he mantenido atento durante todo el proceso? ¿qué factores de opinión son sensibles a la hora de decidir un producto? ¿qué elementos son más virales y efectivos?
4) la promesa de Alvin Toffler en relación con que en la Era Digital tendríamos una mejor calidad de vida depende de la arista con que se mire. Para quienes la ubicuidad representa mayor estrés, claramente no es una ventaja, y tanto gustaría retomar tiempos donde todo era más lento y menos inmediato. Pero pensando en cómo el mundo se ha acortado y que ya tengo en instantes a mi familia repartida por el mundo comunicada 10 minutos despúes de mi operación, sólo puedo ver ventajas para mi hijo y un futuro abierto al conocimiento, donde la gestión del mismo y saber cómo nos apoya la información para mejorar esa vida, será crucial.
5) los usuarios saben más que nosotros mismos respecto de lo que hace sentido y no en nuestra web. Debemos escucharlos más, estudiar su comportamiento, analizar cuáles son los factores realmente decidores y comenzar a poner a prueba nuestras hipótesis. De lo contrario, estamos jugando a la ruleta rusa con probabilidades de morir en el intento.
A modo de análisis preliminar de lo que fue ayer miércoles 9 de julio la cuarta versión del seminario de la IAB Chile, me quedo con una impresión -compartida por otros socios-, y es que la industria de la publicidad y el marketing online en Chile está creciendo y tiene una tremenda oportunidad y desafío que apunta a animar a los anunciantes con argumentos cada vez más contundentes a aumentar su inversión en publicidad online y a seguir el ejemplo de países como Inglaterra donde ya supera el 20% de la torta.
El encuentro de ayer fue todo un éxito de concurrencia, asistieron más de 700 personas; de presencia de auspiciadores tales como Cencosud, Publiguías, Entel 123, diario La Nación, Canal 13, Megavisión, Universia, entre otros. Y de calidad en los discursos a través de panelistas de la talla de Reza Ghaem, Director Digital de Proximity Worldwide, TS Kelly, Director de Research e Insight de Media Contacts, Fréderic Cavazza, especializado en nuevas tecnologías y Daniel Solana, Director Creativo y socio fundador de DoubleYou.
En lo personal fue un honor para mi explicar en tan sólo 15 minutos porqué Google Analytics es increíble como herramienta de medición orientada a la gente de marketing, y dar a conocer en pocos minutos Omniture, sistema world class pensado para mega portales y que ya las grandes companías locales comienzan a implementar.
En el panel de métricas expusieron además las empresas de certificación de performance de sitios web: Atentus, de medición de tráfico: Certifica, y la argentina dedicada al control de Ad Servers: e-planing.
Mis sinceras felicitaciones a Yerka Yukic, gerente general de IAB Chile, cuyo esfuerzo y organización hizo posible un seminario de la altura como el vivido ayer. ¡Enhorabuena!
Corría 1989. Estaba en tercero medio en el colegio y motivada por mi profesora de física, que también hacía clases en la Universidad de Chile, tomé un taller de computación como actividad extraprogramática. Mi profe rayaba contándonos como fue su experiencia al usar el primer computador que llegó al país y cómo éste se mantenía casi “refrigerado” en una sala especialmente acondicionada.
Al final del taller me quedó claro que ese mundo donde querían enseñarnos a programar en lenguaje Logo, de “ctrl + alt + n”, y de pantallas oscuras y letras verdes, así tal cual no llegaría nunca al común de los mortales.
En la universidad me relacioné con programas de texto, pero básicamente para las clases de redacción. Los computadores por ese entonces se veían más como un reemplazo sin “liquid paper” de las vetustas máquinas de escribir.
En 1994 -siempre lo cuento ya sé
- Mario Boada, hombre pionero en la señal de Canal 13.cl, nos mostró Internet a los alumnos que tomábamos el curso “Producción de Televisión”. De producción de TV aprendí re poco, pero desde esa fecha no a parado el descubrimiento constante de lo que es y se vive en Internet; donde me he debido adaptar el caótico y cambiante mundo de Internet, y compaginarlo con mi estructurado esquema mental.
Suelo perder la distancia y me cuesta reconocer los tremendos cambios que ha habido desde ese 1989 y 1994, a la fecha. Reflexionando y poniendo a prueba durante dos semanas dos sitios emblemáticos de la Web 2.0 (Facebook y LastFM), ahora comprendo mejor por qué he perdido esa capacidad de asombro y soy descreída ante fenómenos sociales como éste.
Desde 1994 he estado investigando y trabajando en Internet con un pie en calidad de receptora, y el otro como emisora. Puede sonar fanfarrón, pero he sido más protagonista de los cambios que ha sufrido Internet que mero testigo. No sólo porque con mi trabajo he participado en la definición de sitios web en éste, el final del mundo; sino porque con mi participación y generación de contenidos he alimentado la telaraña que es la WWW y mi navegación ha sido un grano de arena en el cosmos de Internet.
Más allá del eslogan creado por Dale Dougherty de O’Reilly Media en torno a la Web 2.0, lo cierto es que la socialización de los contenidos en Internet está permitiendo no sólo que las bases de datos se alimentan de contenidos aportados por los propios usuarios, sino que las personas nos veamos beneficiadas realmente de las recomendaciones y experiencias mutuas.
Se genera además un discurso o meta discurso entre quienes se encuentran en línea; una comunicación que en algunos casos es insostenible en la vida presencial. ¿Tendríamos esa desfachatez de preguntar de forma asertiva y directa sino fuera porque existe un Facebook que lo permite? No me refiero a ese sitio en particular, sino a la plataforma que canaliza esas comunicaciones.
¿Podríamos comunicarnos sin complejos con nuestros ex novios que hoy se encuentran fuera de Chile, y preguntarles por amigos en común? ¿Seríamos capaces de traspasar tantos datos freakies de música y saber que esos freakies que tienen tus mismos gustos musicales están en Berlín o Camboya y viven situaciones y momentos similares a los tuyos?
Más que una reivindicación del fenómeno, escribo para reflexionar sobre los reales beneficios que podemos obtener al fin de una red que estuvo tan distante de las personas comunes y corrientes, y que hoy es el momento de aprovecharla como fuente documental, medio de comunicación, canal de contactos y generadora de comunidades de intereses. Y todo, claro, rompiendo las tradicionales barreras de acceso queda el tiempo y el espacio material.
Me resistí a registrarme en Facebook durante casi 2 años, cuando oí a Gene Smith, consultor canadiense, fundador de nForm, hablar por primera vez de este emblema de la Web 2.0.
Ante mi natural escepticismo respecto de los objetivos de una red que dice congregar y comunicar a amigos, me incliné por la invitación que el propio Gene gentilmente me hizo a sumarme a LinkedIn. Otra red que reúne profesionales con intereses en común, pero donde el provecho académico, laboral, vía contactos, está declarado y transparentado.
Me sumé a Facebook hace 1 semana y ya tengo 104 amigos en la red. Me imagino son pocos considerando los centenares e incluso miles que debe tener gente que lleva más tiempo registrada o derechamente que es más sociable y tiene más amigos.
En este corto tiempo, como experiencia rescato:
1. es impresionante el grado de respuesta que tiene la gente para sumarme como su amiga. Me registré un sábado por la tarde y a través de mi blackberry observé atónita la rapidez con que la gente me confirmaba como su amiga. Sin duda, por la carrera que he trazado desde 1999 y el hecho de navegar desde 1994, mi red social está compuesta por heavy users, poco representativos de los amigos “normales/tradicionales” que se podría esperar tener.
Entiendo que esta alta tasa de respuesta, incluso en una noche de sábado -donde yo suponía, todos estaban carreteando- está “contaminada” por las particularidades de mis amigos y conocidos.
2. justamente por lo anterior, estoy cierta que quienes se interesan por este tipo de comunidades, son personas altamente sensibles y susceptibles a las nuevas tecnologías que no dudan ante la idea de sumarse a una plataforma de contactos que está de moda y que casi nos hace sentir tontos si no lo estamos.
El punto es quienes nos resistimos hasta ahora a sumarnos, ¿qué beneficio nos ha traído? Sí tal vez enterarme de las novedades de mi amiga Antonieta que está en Nueva York y que es una ingrata porque nunca me escribe. O de otra ingrata como mi hermana Cariko que viviendo en Santiago du Chili no se digna a llamarme por teléfono, pero sí que me cuenta sus novedades por Facebook.
Si es por ponerme al día de mis amigos/familiares mal agradecidos, pues bienvenido Facebook
3. mis contactos/amigos de Facebook tienen una dimensión física-material precisa. Son ex compañeros de la universidad, ex compañeras de curso, ex compañeros de múltiples trabajos anteriores, actuales colegas, amigos, familiares, o a lo sumo gente con la que he trabajado a distancia, pero que me encargado de conocerles sus caras.
Pensando en otras generaciones, que ahora mismo están sumando gente que en su vida se ha encontrado, ¿qué tipo de red están construyendo? ¿pondrán en paralelo sus relaciones reales con las virtuales? ¿cuánto más se entretendrán con sus amigos virtuales? ¿cuán perfectos son ellos e imperfectos los del mundo offline?
4. más allá de sus pretensiones por apalancar comunidades de amigos, está claro el provecho que el marketing está sacando a Facebook no sólo vía publicidad online y creación de personajes como el perrito de Lipigas o Chispita de Chilectra, sino por el enorme contingente de información que está obteniendo de nuestros registros. Un poco de inteligencia comercial y datamining permite estar sujetos a todo tipo de indicaciones y consejos que no siempre estamos interesados en recibir.
La única iniciativa que Facebook no consiguió por ser declaradamente invasiva por los propios usuarios fueron las afiliaciones sociales con links a recomendaciones, donde claramente el link perseguía fines derechamente comerciales. Pero si ya somos sujetos de un cruce comercial, ¿qué tiene realmente de malo recibir consejos de tiendas online? Si precisamente nos perfilamos como heavy users, ¿qué hay de malo en conocer lo que compra/recomienda un amigo mío?
5. la superficialidad con la que una red como ésta puede tomarse depende del uso que cada persona haga de ésta. Pasada la experimentación por la que quería pasar, estoy cierta que si me trazo objetivos concretos de relación puedo conseguir cosas tan concretas como reencontrarme con viejos amigos, presentar a gente que puede ayudarse entre sí, o comnunicarme con gente que siento desconectada de mi vida cotidiana.
Cuánto de esto realmente me importa como para destinarle un tiempo no despreciable, es el punto que tengo que evaluar. Cuánto destino a mi red de amigos “en red” versus a los que puedo tocar y ver, es un tema personal que me imagino los registrados en Facebook también se cuestionan.
Ayer asistí al cuarto First Tuesday del año que se realiza en Santiago, encuentro liderado por Endeavor, que tiene como objetivo congregar a emprendedores que tienen ideas relacionas con lo digital y empresas e inversionistas con ánimo de financiarlas. Una inciativa internacional que en Santiago de Chile reúne a quienes trabajamos en el mundo de Internet, y que fue “furor” en la época de las “puntocom”.
Cinco son las ideas con las que me quedo después de haber conversado por casi 2 horas, esta vez en uno de los estudios de Televisión Nacional:
1) El hecho de que dos personas se conozcan a través de Internet genera un alto nivel de cercanía, empatía y confianza que nunca dejará de asombrarme. Personas que se saludan con grandes abrazos por el sólo hecho de conocerse a través de Twitter y ahora encontrarse en persona, le arroga a la Web un poder de liberación de lo que somos, lo que queremos ser, incluso alcanzando puntos de nuestro inconsciente.
2) Siempre que se aborda con objetivos concretos (y en estos los gringos dictan cátedra), el networking resulta provechoso. Sin embargo, las relaciones no se construyen en dos horas. Se trata de relaciones humanas donde el conocimiento mutuo, la confianza, y la credibilidad no se edifican sólo sobre el discurso, sino también a través de hechos demostrables y comprobables. Somos lo que decimos y lo que hacemos.
3) En el perserverante camino que me tracé hace 10 años de trabajar en Internet, focalizadamente en Arquitectura de Información para la Web, aún observo la falta de comprensión respecto de que el conocimiento, know-how y experiencia no se adquiere por osmosis. Fácil es hablar de la disciplina, pero otro cosa es quienes intentamos de forma aplicada estudiarla y trabajarla en aras de encontrar las mejores prácticas de estructura, diseño de información y diseño visual.
4) El networking precisa de una mediación. No basta juntar a 500 personas activistas de una gran causa. Primero, porque para algunos la gran causa puede tener diferentes interpretaciones, y cada uno tiene la suya propia. Lejos de ser una crítica a los organizadores -porque ya es bien meritorio la organización de este tipo de iniciativas-, el punto es que deben crearse dinámicas que permiten entender quién es quién, qué rol juega en la invitación, y cómo se puede llegar a esa persona.
Entiendo, en parte este camino comenzó a dibujarse ayer a través de las reuniones coordinadas entre empresas y emprendedores. Sin embargo, falta para el resto de los asistentes, alguna forma de identificarnos, reconocernos y -por temática o tipología- entrar en una conversación orientada a promover negocios.
5) Escasas somos las mujeres que asistimos a los eventos relacionados con el mundo de Internet, pues por razones de formación, la Web ha tenido más presencia masculina.
Hay más ingenieros hombres que mujeres; hay más emprendedores que emprendedoras en este rubro. Por lo mismo, estar presentes en este tipo de eventos es crítico para ofrecer también nuestra mirada más femenina de las cosas. Ayer hablaba con una chica muy guapa, Francisca Varela, emprendedora de loudwords, y me retraí a mis 27 años cuando había incluso menos mujeres en Internet, y veía como su empuje y fuerza femenina aportan a un rubro que intenta asentarse en Chile.
Ya el sólo hecho de reunirnos es valioso. Pasados 4 encuentros, estoy segura que podemos perseguir objetivos comunes y que existen las herramientas para coordinarnos mejor. Espero feliz a que llegue el primer martes de julio!
Me robaron mi cartera en starbucks de miguel angel frente a sportcity , me di cuenta y una joven...
Hola Malisa...Te cuento que no me extraña nada la actitud del señor Melnick.Trabajé en su...
hola malisa, estoy muy interesada en una información que se encuentra en la guía... te...